Atascaburras (Ajoarriero manchego)

atgascaburras

© Paco J. Muñoz – Manda huevos.net
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Éranse una vez que se eran dos pastores que, tras su larga trashumancia, llevaban ya el zurrón escaso de provisiones y tuvieron que improvisar una comida cuando la gusa decidió apretarles. Éranse, también, dos creativos que decidieron montar con aceite el bacalao y las patatas que sacaron de la apurada bolsa. Éranse, además, unos cachondos que bautizaron el plato con un nombre campanudo que no pasa inadvertido. Éranse, en resumen, dos personajes anónimos que protagonizan la fábula manchega sobre el origen del atascaburras.

¿Será verdad o sólo un cuento? A saber, pero o bien su pastoreo les llevó bastante más lejos de las lindes manchegas o son las leyendas las que emigran para ir a asentarse en otros parajes; el caso es que una historia similar se escucha en tierras de Navarra referente a su ajoarriero.

Sea cual sea el origen, el nombre lo bordaron. Explicaba José Luis Cuerda en “Un país para comérselo” que, si está bien hecho, al pasar una burra por encima se atasca, otros dicen que es tan contundente que se atragantan hasta las burras. Contundente es, pero es un buen mejunje para echarle al pan y darse un consuelo.

Cómo lo cocinamos

(para dos personas)
500 gr de patatas, 250 gr de bacalao desmigado, 3 dientes de ajo, 2 huevos, aceite, sal, perejil y nueces.

Ingredientes

Cocemos las patatas durante aproximadamente 30’, los últimos 5’ echamos a cocer el bacalao desmigado. Reservamos el agua de la cocción.

Majamos los ajos en un mortero grande, mejor un dornillo. Añadimos las patatas y el bacalao mezclando todo bien. Montamos el aceite sin dejar de remover, que quede bien integrado. Acabamos la elaboración añadiendo agua de la cocción hasta que tenga la cremosidad que deseemos.

Para servirlo añadimos unas nueces, regamos con aceite y espolvoreamos con perejil. Lo tradicional es incluir unos huevos cocidos cortados a cuartos. A gustos, nosotros no los ponemos.

Cómo está hecha la fotografía

“…luego los pastores se sentaron a resguardo, en un lugar cubierto y fresco, protegido por la sombra de unos árboles, para tomar aquel arreglo que habían improvisado. Sobre la tela de un saco dispusieron su plato de barro, un mendrugo y unas hierbas aromáticas silvestres que habían recogido por el camino…”

Imagen del set
Imagen del set

Suele funcionar bien imaginar una historia para que nos ayude con el estilismo; aunque no respetemos el argumento estrictamente, sí que ayuda a crear la escena. Al final el mendrugo se ha convertido en unos picos, las hierbas están preparadas en botes, la tela de saco es como un salvamanteles, el ambiente es semejante pero trasladado a una situación más indeterminada.

La luz cae filtrada, a manchas sobre la escena, como si entrara entre las ramas y las hojas. Para ello las dos fuentes de luz más intensa atraviesan obstáculos que las fragmentan. Una de contra y picada, sobre la 1 del reloj, con un gobo y la otra desde la izquierda, sobre las 8 y media, con un reflector de 7″ que atraviesa un gobo improvisado con cartulina que salpica manchas de luz. La luz se rellena con un flash casi frontal que modera las sombras y un reflector a las 3 que acaba de envolver de luz el ambiente.

Esquema de luz
Esquema de luz: 1.- Flash con difusor de 7″ 2.- Gobo 3.- Flash con Gobo 4.- Reflector 5.- Ventana

Canon 5D Mark II con EF 100mm f/2.8L Macro IS USM
Enfoque a 0,83 m
f:11
Velocidad: flash
ISO 100
Original RAW procesado con DxO Photolab v1.0.1 Elite.

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